La sobremordida se entiende mejor al observar cuánto cubren los incisivos superiores
- Definición: es el solapamiento vertical de los dientes superiores sobre los inferiores.
- Medida orientativa: una cobertura de aproximadamente 2-3 mm o del 20-30 % suele considerarse dentro de lo normal.
- Origen: puede ser dental, esquelético o una combinación de ambos.
- Consecuencias: en casos marcados puede provocar desgaste, lesiones en la encía o molestias al masticar.
- Tratamiento: depende de la edad, la gravedad y la causa, y puede incluir alineadores, brackets, ortopedia o cirugía.

Qué es la sobremordida y cómo se diferencia de otros problemas
La sobremordida describe la relación vertical entre los incisivos superiores y los inferiores. Al cerrar la boca, los dientes de arriba deben cubrir ligeramente a los de abajo. Cuando esa cobertura es excesiva, hablamos de sobremordida aumentada o profunda, una alteración de la oclusión dental.
Como referencia general, una sobremordida cercana a 2-3 mm o al 20-30 % de la altura visible de los incisivos inferiores suele considerarse normal. No es una frontera rígida para todos los pacientes, porque el ortodoncista también valora la inclinación de los dientes, la encía, el hueso y la forma de la cara.
Conviene no confundirla con el resalte, conocido también como overjet. La sobremordida mide cuánto se solapan los dientes en sentido vertical; el resalte indica cuánto sobresalen los incisivos superiores hacia delante. Una persona puede presentar uno de estos problemas o los dos al mismo tiempo.
Por qué aparece una mordida demasiado profunda
La causa no siempre está en un solo diente. En algunos casos, los incisivos superiores e inferiores están inclinados de forma incorrecta, mientras que en otros existe una relación desfavorable entre el maxilar superior y la mandíbula. Esta diferencia es importante porque el tratamiento cambia según el origen.
Factores dentales y esqueléticos
- Erupción irregular: algunos incisivos pueden crecer más de lo debido o quedar inclinados hacia dentro.
- Forma de los maxilares: una mandíbula pequeña o retrasada puede hacer que los dientes superiores cubran más a los inferiores.
- Genética: la forma facial y la posición de los huesos maxilares suelen tener un componente hereditario.
- Pérdida de piezas dentales: puede alterar el equilibrio de la mordida y favorecer movimientos no deseados.
- Hábitos durante la infancia: chuparse el dedo, mantener una postura baja de la lengua o utilizar el chupete durante demasiado tiempo puede influir en el desarrollo de la oclusión.
Yo sería prudente al atribuir el problema únicamente a un hábito infantil. En la mayoría de los casos intervienen varios factores a la vez, y solo una exploración completa permite saber cuál pesa más.
Qué problemas puede causar si es muy marcada
Una sobremordida leve puede no producir molestias ni requerir corrección inmediata. El problema aparece cuando los dientes superiores cubren casi por completo a los inferiores o cuando la mordida genera contactos traumáticos.
Entre las consecuencias posibles se encuentran:
- Desgaste de los incisivos y, en ocasiones, pequeñas fracturas o aumento de la sensibilidad.
- Golpe de los dientes inferiores contra el paladar, con irritación o heridas repetidas.
- Presión sobre las encías, especialmente si algún diente está demasiado inclinado.
- Dificultad para morder determinados alimentos o sensación de que los dientes no encajan bien.
- Molestias musculares o en la articulación temporomandibular en algunos pacientes, aunque la sobremordida no es la única causa posible de estos síntomas.
La estética también puede cambiar. Una mandíbula visualmente más retraída o unos incisivos muy inclinados pueden modificar el perfil, pero la apariencia por sí sola no determina la necesidad de tratamiento. La función, el estado de los tejidos y la estabilidad de la mordida tienen más peso.
Cómo se diagnostica correctamente
Mirarse los dientes en el espejo puede orientar, pero no permite medir la sobremordida ni conocer su causa. En consulta, el ortodoncista observa la mordida con la boca cerrada y abierta, revisa el desgaste, la posición de las encías y la relación entre ambas arcadas.
Según el caso, puede solicitar:
- Fotografías clínicas para analizar la sonrisa y el perfil.
- Escaneo intraoral o modelos para medir el contacto entre los dientes.
- Radiografías para valorar raíces, hueso y piezas que aún no han erupcionado.
- Telerradiografía lateral cuando es necesario estudiar la relación entre el maxilar, la mandíbula y los incisivos.
Esta valoración también sirve para distinguir una sobremordida puramente dental de una alteración esquelética. Esa distinción evita un error bastante común: intentar corregir solo la posición de los dientes cuando el problema principal está relacionado con el crecimiento de los maxilares.
Qué tratamientos pueden corregirla
La ortodoncia busca reducir la cobertura excesiva y conseguir que los dientes contacten de forma más equilibrada. El método elegido depende de la edad, la cantidad de movimiento necesaria y la salud de las encías y del hueso.
Brackets y alineadores transparentes
Los brackets permiten controlar con precisión la inclinación y la posición de cada diente. Son una opción muy versátil cuando hay apiñamiento, rotaciones o una sobremordida importante.
Los alineadores transparentes pueden funcionar bien en muchos casos dentales leves o moderados, siempre que se utilicen el tiempo indicado y el plan incluya los movimientos necesarios. No son automáticamente mejores por ser más discretos, y no todos los casos complejos se resuelven con la misma facilidad mediante alineadores.Ortodoncia infantil y ortopedia dentofacial
En niños y adolescentes que aún están creciendo, algunos aparatos funcionales pueden ayudar a guiar la relación entre los maxilares. El beneficio depende de la fase de crecimiento, por lo que la edad por sí sola no basta: también importa la maduración ósea y la causa concreta.Tratar pronto puede simplificar ciertos casos, pero no significa que toda sobremordida infantil necesite aparatos inmediatos. A veces lo más sensato es controlar la evolución, corregir un hábito y comenzar la ortodoncia en el momento adecuado.
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Cirugía ortognática en casos esqueléticos severos
Cuando existe una discrepancia importante entre el maxilar y la mandíbula, especialmente en adultos, la ortodoncia puede no ser suficiente para modificar la base ósea. En esas situaciones se estudia la cirugía ortognática, normalmente combinada con brackets o alineadores antes y después de la intervención.
No es el tratamiento habitual para una sobremordida dental. Se reserva para alteraciones esqueléticas relevantes, después de realizar un estudio detallado y explicar con claridad la duración, la recuperación y los límites del procedimiento.
Qué conviene hacer antes de decidir un tratamiento
Si observas que los incisivos inferiores apenas se ven, tienes marcas frecuentes en el paladar, notas desgaste o sientes que la mandíbula debe desplazarse para cerrar, pedir una valoración ortodóncica es una decisión razonable. También conviene consultar si el problema aparece en un niño con antecedentes familiares o hábitos orales persistentes.
No recomendaría comprar alineadores por internet ni elegir un aparato únicamente por el precio. El resultado depende de diagnosticar la causa y controlar los tejidos, no solo de mover los dientes hasta que parezcan más rectos.
Después de corregir la mordida, la retención es esencial. Los dientes pueden desplazarse con el tiempo, por lo que el ortodoncista suele indicar retenedores y revisiones según la estabilidad del caso. Una buena higiene, revisiones dentales y tratar el bruxismo si existe también ayudan a conservar el resultado.
La clave está en corregir la relación, no solo la apariencia
Entender qué es la sobremordida permite distinguir una variación normal de una mordida que puede causar problemas. Una cobertura ligera de los incisivos es esperable, pero cuando hay desgaste, lesiones, dificultad funcional o una alteración evidente del perfil, conviene estudiar el caso.
Mi recomendación es no decidir por una fotografía ni por una cifra aislada. Un diagnóstico completo indica si basta con mover los dientes, si hay que actuar durante el crecimiento o si existe una discrepancia ósea que requiere un enfoque más especializado.
