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Pus en la muela del juicio - qué hacer y cuándo es urgente

Oliver Centeno 22 de mayo de 2026
Infografía sobre el dolor de muelas del juicio, sus síntomas, señales de infección (incluyendo pus), afectación de la mandíbula y opciones de tratamiento.

Índice

Ver pus alrededor de una muela del juicio no es algo que convenga observar durante varios días para ver si desaparece. Suele indicar una infección de la encía, un absceso o una pericoronitis, y en este artículo explico cómo distinguirlas, qué hacer mientras consigues cita y cuándo la cirugía oral puede ser necesaria.

La presencia de pus requiere valoración dental sin esperar

  • El pus indica infección, aunque el dolor sea moderado o haya disminuido.
  • La causa más habitual es una pericoronitis alrededor de una muela parcialmente erupcionada.
  • La inflamación de la cara o el cuello, la fiebre y la dificultad para tragar o respirar son signos de urgencia.
  • No exprimas ni pinches la encía y no tomes antibióticos por tu cuenta.
  • El tratamiento puede incluir limpieza, drenaje, medicación y, si el problema se repite, extracción de la muela.

Radiografía dental muestra una muela del juicio extraída, con sus raíces curvas y un aspecto amarillento.

Qué significa encontrar pus alrededor de la muela del juicio

El pus es una mezcla de bacterias, células defensivas y restos de tejido que aparece cuando el organismo intenta controlar una infección. En esta zona puede acumularse bajo la encía que cubre parcialmente el molar, dentro de un pequeño absceso o junto a la raíz de la pieza.

La situación más típica se llama pericoronitis. Se produce cuando la muela ha salido solo en parte y queda un pliegue de encía, conocido como opérculo, donde se retienen comida y placa bacteriana. Según la Cleveland Clinic, la presencia de pus, mal aliento e hinchazón encaja con los cuadros más habituales de esta inflamación.

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Pericoronitis o absceso

La pericoronitis suele afectar a la encía que rodea la corona del diente. El absceso, en cambio, es una acumulación más localizada de pus y puede aparecer en la encía, alrededor de la raíz o en los tejidos cercanos. Ambos problemas necesitan una exploración, porque a simple vista no siempre se puede saber de dónde procede la infección.

Que el pus drene y el dolor baje no significa que el problema esté resuelto. A veces la presión disminuye porque la infección encuentra una salida, pero la causa sigue presente y puede volver con más inflamación.

Por qué se infecta y qué síntomas deben preocuparte

Las muelas del juicio inferiores son especialmente propensas a estos episodios cuando no tienen espacio suficiente para salir. La encía queda atrapada entre el diente y la mejilla, resulta difícil de cepillar y favorece que se acumulen residuos.

  • Erupción parcial del molar o diente retenido bajo la encía.
  • Acumulación de alimentos y placa en la zona posterior.
  • Caries en la propia muela o en el segundo molar.
  • Traumatismo repetido de la encía al morder.
  • Defensas bajas, tabaquismo o enfermedades que dificultan el control de infecciones.

El cuadro puede comenzar con molestias al masticar y evolucionar hacia dolor pulsátil, encía roja, sabor desagradable o secreción amarillenta. También pueden aparecer mal aliento, dificultad para abrir la boca y dolor que se extiende al oído, la mandíbula o la garganta.

Señal Qué puede indicar Qué hacer
Pus localizado y dolor al morder Infección alrededor del molar Pedir cita dental prioritaria
Fiebre, decaimiento o ganglios dolorosos Posible extensión de la infección Valoración urgente el mismo día
Hinchazón de cara o cuello Infección que puede estar avanzando Acudir a urgencias
Dificultad para respirar, tragar o abrir la boca Situación potencialmente grave Llamar al 112 o acudir inmediatamente a urgencias

La NHS considera urgente cualquier posible absceso dental y recomienda atención inmediata si hay problemas para respirar, hablar o tragar. En España, si la inflamación progresa rápidamente o afecta al cuello, no esperaría a una cita convencional.

Qué puedes hacer mientras te ve un dentista

La prioridad es conseguir una valoración odontológica, preferiblemente en las próximas 24 horas si hay pus, dolor o inflamación. Mientras tanto, puedes mantener la zona lo más limpia posible con un cepillo suave y realizar enjuagues delicados con agua templada y sal, sin hacer mucha fuerza.

Para el dolor, un adulto puede utilizar paracetamol o ibuprofeno solo si son adecuados para su estado de salud y respetando el prospecto. El ibuprofeno no es recomendable para algunas personas con úlcera, enfermedad renal, ciertos tratamientos anticoagulantes, alergia o embarazo, por lo que en caso de duda es mejor preguntar a un farmacéutico o médico.

  • No aprietes la encía ni intentes abrir el absceso con una aguja.
  • No pongas aspirina, alcohol, agua oxigenada ni sustancias irritantes sobre la zona.
  • No tomes antibióticos sobrantes ni compartidos.
  • Evita fumar y el alcohol, porque pueden empeorar la irritación y dificultar la recuperación.
  • Elige alimentos blandos y mastica en el lado contrario.

Los antibióticos no sustituyen la limpieza, el drenaje o el tratamiento del diente. El odontólogo puede recetarlos cuando hay fiebre, mal estado general, inflamación extendida o riesgo de propagación, pero no todos los casos de dolor dental los necesitan.

Cómo se diagnostica y cuándo hace falta cirugía oral

El dentista revisará la encía, comprobará si existe pus y valorará cuánto puedes abrir la boca. Una radiografía panorámica suele ayudar a conocer la posición de la muela, la relación con el nervio mandibular y el estado del segundo molar.

El tratamiento inicial puede consistir en irrigar y limpiar el espacio bajo la encía, retirar restos atrapados y controlar el dolor. Si existe una colección de pus, puede ser necesario realizar una pequeña incisión para drenarla. La intervención busca eliminar la presión y reducir la carga infecciosa, pero después hay que tratar la causa.

Tratamiento Cuándo puede utilizarse Limitación
Limpieza e irrigación Inflamación localizada y restos bajo la encía Puede no evitar nuevas recaídas
Drenaje Absceso con acumulación de pus No elimina por sí solo una muela problemática
Antibiótico Fiebre, extensión de la infección o síntomas generales No debe utilizarse como único tratamiento
Gingivectomía u operculectomía Exceso de encía que cubre el diente y permite una higiene razonable La encía puede volver a cubrir la zona
Extracción Infecciones repetidas, falta de espacio, caries o mala posición Requiere valorar raíces, nervios y recuperación posterior

La extracción no siempre se hace durante la fase más inflamada. En algunos casos se controla primero la infección y se programa la cirugía cuando la zona está más estable; en otros, el cirujano puede decidir intervenir de forma prioritaria. Depende de la posición del molar, la extensión del absceso y el estado general del paciente.

Qué esperar después y cómo reducir el riesgo de recaída

Tras una extracción es normal notar dolor, inflamación y cierta dificultad para masticar durante los primeros días. La hinchazón suele aumentar durante las primeras 48 o 72 horas y después debería empezar a mejorar. Si el dolor empeora claramente, aparece fiebre, sale pus o el sangrado no se controla, hay que contactar con la clínica.

Durante la recuperación conviene seguir las instrucciones recibidas, no fumar, evitar alimentos duros o que se introduzcan en la herida y no enjuagarse con fuerza. El objetivo es proteger el coágulo que cubre el hueso, porque si se desprende puede aparecer una alveolitis seca, una complicación dolorosa que retrasa la cicatrización.

Si la muela se conserva, la prevención exige limpiar cuidadosamente la zona posterior con un cepillo pequeño o un irrigador utilizado según la indicación profesional. Aun así, cuando el diente está inclinado o apenas tiene espacio, la higiene puede no ser suficiente. En ese escenario, yo consideraría más fiable resolver la causa anatómica que repetir antibióticos cada pocos meses.

La secreción es una señal para actuar, no para esperar

La presencia de pus junto a una muela del juicio suele indicar una infección que necesita valoración odontológica. Puedes aliviar temporalmente el dolor y mantener la zona limpia, pero no intentes drenar el absceso en casa ni confíes en que desaparezca por sí solo.

Si además tienes fiebre, hinchazón facial o cervical, dificultad para abrir la boca, tragar o respirar, la prioridad es acudir a urgencias. Una revisión temprana permite elegir entre limpieza, drenaje, medicación o cirugía oral antes de que el problema se extienda.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

La pericoronitis afecta a la encía que cubre parcialmente la corona de una muela del juicio, donde se acumulan comida y placa. Un absceso es una acumulación localizada de pus que puede situarse en la encía, junto a la raíz o en tejidos cercanos. Solo una exploración dental permite determinar con seguridad el origen de la infección.

El pus, el dolor o la inflamación requieren una cita dental prioritaria, preferiblemente en las próximas 24 horas. Hay que acudir a urgencias si aparece fiebre, decaimiento, ganglios dolorosos o hinchazón de la cara o el cuello. La dificultad para respirar, tragar, hablar o abrir la boca es una señal de posible gravedad y requiere atención inmediata.

Mantén la zona limpia con un cepillo suave y haz enjuagues delicados con agua templada y sal. Para el dolor, puede utilizarse paracetamol o ibuprofeno solo si es adecuado para tu estado de salud y siguiendo el prospecto. No exprimas ni pinches la encía, no apliques sustancias irritantes y no tomes antibióticos sobrantes o compartidos.

El dentista puede valorar la extracción cuando hay infecciones repetidas, falta de espacio, caries o una mala posición del molar. Antes puede solicitar una radiografía panorámica para estudiar la posición de la pieza, su relación con el nervio mandibular y el estado del segundo molar. Según la inflamación y el estado general, primero puede realizarse limpieza, drenaje o medicación, y programar después la cirugía.

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Autor Oliver Centeno
Oliver Centeno
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