Cuando un diente tratado vuelve a doler, aparece un absceso o muestra una infección en una radiografía, no siempre hay que extraerlo. La reendodoncia permite retirar el tratamiento de conductos anterior, localizar la causa del problema y volver a sellar el interior de la raíz. Aquí explico cuándo se recomienda, cómo se realiza, cuánto puede costar en España y qué factores determinan si merece la pena conservar la pieza.
La reendodoncia busca recuperar un diente que no ha evolucionado bien
- Es un retratamiento de los conductos radiculares de un diente que ya tenía una endodoncia.
- Las causas más habituales son una infección persistente, una caries nueva, filtraciones o conductos que no se limpiaron por completo.
- El proceso incluye retirar el material antiguo, desinfectar los conductos y sellarlos de nuevo.
- No siempre está indicada: antes hay que descartar fisuras, fracturas y problemas periodontales.
- El precio depende del diente, la dificultad, la restauración posterior y la ciudad, entre otros factores.

Qué es una reendodoncia y para qué sirve
Una reendodoncia es el retratamiento de los conductos radiculares de una pieza dental que ya ha sido sometida a una endodoncia. El objetivo es eliminar una infección que persiste o ha reaparecido y conservar el diente natural siempre que todavía pueda restaurarse.
Durante una endodoncia se retira la pulpa dental, se limpian los conductos y se rellenan con un material de sellado. Si quedan bacterias, existe un conducto sin tratar o la restauración permite la entrada de saliva, el problema puede continuar. En ese caso, repetir el tratamiento puede ser más lógico que extraer la pieza directamente.
La reendodoncia no consiste simplemente en “hacer otra endodoncia”. Es un procedimiento habitualmente más complejo, porque el profesional debe atravesar una restauración previa, retirar materiales endurecidos y trabajar sobre una anatomía que puede ser estrecha, curva o difícil de localizar.
Cuándo puede hacer falta repetir el tratamiento
El síntoma más frecuente es un dolor al masticar o una molestia que no desaparece, pero la ausencia de dolor tampoco garantiza que todo esté bien. A veces la infección se descubre en una revisión radiográfica antes de que cause síntomas visibles.
Infección persistente o reaparecida
Puede quedar contaminación en un conducto que no se limpió completamente o en una zona lateral de la raíz. También es posible que las bacterias vuelvan a entrar por una obturación rota, una corona despegada o una caries que alcanza el interior del diente.
Conductos omitidos o anatomía complicada
Algunos dientes tienen conductos accesorios, curvaturas pronunciadas o estrechamientos que dificultan el tratamiento inicial. En los molares, donde la anatomía suele ser más compleja, localizar un conducto no tratado puede cambiar por completo el pronóstico.
Filtración por caries o restauraciones defectuosas
Una caries recurrente alrededor de un empaste o una corona deteriorada puede permitir el paso de saliva y bacterias. Por eso, la reendodoncia y la restauración posterior están muy relacionadas: limpiar la raíz no basta si después el diente vuelve a quedar mal sellado.
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Lesión alrededor del ápice
El ápice es la punta de la raíz. Una lesión periapical en esa zona puede indicar inflamación o infección, aunque debe interpretarse junto con la exploración clínica y las pruebas de imagen. No toda mancha radiográfica significa que haya que repetir la endodoncia.
Cómo se realiza paso a paso
El tratamiento empieza con una valoración clínica y radiográfica. En casos complejos puede utilizarse una tomografía de haz cónico, conocida como CBCT, que ofrece una imagen tridimensional de las raíces y ayuda a detectar conductos ocultos, perforaciones o fracturas.
- Diagnóstico y planificación. Se comprueba el origen de los síntomas, el estado de la raíz y si el diente puede reconstruirse.
- Anestesia y aislamiento. Se anestesia la zona y se aísla el diente para evitar la entrada de saliva durante el procedimiento.
- Retirada de la restauración. Puede ser necesario quitar un empaste, una corona, un poste o parte de la reconstrucción anterior.
- Desobturación. Se elimina el material que rellenaba los conductos. Esta fase puede requerir limas especiales, ultrasonidos y magnificación.
- Limpieza y desinfección. Los conductos se vuelven a preparar e irrigar para reducir la carga bacteriana.
- Nuevo sellado. Una vez limpios y secos, se rellenan de nuevo para impedir la entrada de microorganismos.
- Reconstrucción del diente. Se coloca una restauración definitiva que proteja la pieza frente a filtraciones y fracturas.
Puede completarse en una o varias citas. El número de sesiones depende de la infección, la dificultad para retirar el material antiguo y la necesidad de colocar medicación dentro de los conductos. Mi criterio es desconfiar de los plazos rígidos: en un retratamiento, la calidad del sellado importa más que terminar deprisa.
Qué posibilidades tiene y cuándo no conviene hacerla
La conservación del diente depende de varios factores. Debe existir suficiente estructura dental para colocar una restauración estable, la raíz no debe presentar una fractura vertical y el problema tiene que ser realmente endodóntico.
| Situación | Opción que suele valorarse | Por qué importa |
|---|---|---|
| Infección por conducto no tratado | Reendodoncia | Puede eliminar la causa y conservar la pieza. |
| Fisura o fractura vertical de la raíz | Extracción en muchos casos | Repetir la endodoncia no repara una raíz fracturada. |
| Lesión persistente con conductos correctamente tratados | Microcirugía apical o valoración especializada | El acceso quirúrgico permite tratar la zona final de la raíz. |
| Diente sin estructura suficiente | Extracción y posterior rehabilitación | Sin una restauración resistente, el retratamiento puede fracasar. |
La microcirugía apical, también llamada cirugía periapical, accede a la raíz desde la encía y elimina la parte afectada. Puede ser una alternativa cuando el acceso por la corona es imposible, aunque no sustituye automáticamente a la reendodoncia.
Uno de los errores más comunes es atribuir cualquier dolor a una endodoncia fallida. Una sobrecarga al morder, una caries nueva, una enfermedad periodontal o una fisura pueden producir síntomas parecidos. Antes de decidir, pediría siempre una explicación clara de la causa y del pronóstico concreto de esa pieza.
Dolor, recuperación y cuidados después
Es normal notar sensibilidad durante unos días, especialmente al masticar. La molestia suele controlarse con la medicación indicada por el dentista, pero un dolor intenso, una inflamación que aumenta, fiebre o dificultad para abrir la boca requieren contactar con la clínica.
Mientras se completa la restauración definitiva, conviene no masticar alimentos duros con ese diente. Una pieza endodonciada puede ser más frágil porque ha perdido estructura por la caries, las restauraciones y el propio acceso a los conductos. La corona o reconstrucción adecuada no es un detalle estético, sino parte de la protección del tratamiento.
- Mantén una higiene cuidadosa alrededor de la pieza.
- Evita usarla para morder hielo, frutos secos muy duros u objetos.
- Acude a la revisión indicada para comprobar la evolución.
- Trata las caries nuevas cuanto antes para evitar otra filtración.
- Consulta si la corona, el empaste o la reconstrucción se mueve o se rompe.
La pieza debe vigilarse con revisiones clínicas y radiográficas. El objetivo no es solo que deje de doler, sino que permanezca funcional y sin signos de infección a medio y largo plazo.
Cuánto cuesta una reendodoncia en España
No existe un precio único. Influyen el tipo de diente, el número de conductos, la presencia de una corona o un poste, la necesidad de retirar materiales y la experiencia del profesional. Los molares suelen ser más caros porque presentan una anatomía más compleja.
Como referencia concreta, las tarifas de 2026 de la Clínica Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos publican 115 euros para incisivos y caninos, 125 euros para premolares y 160 euros para molares en el apartado de retratamiento endodóntico. Es una tarifa orientativa de una clínica universitaria y no representa por sí sola el precio total de una clínica privada.
El presupuesto final puede incluir pruebas diagnósticas, retirada de una corona, reconstrucción, poste, corona provisional y corona definitiva. Por eso conviene pedir que el presupuesto especifique qué está incluido y qué se facturará aparte. Comparar solo el precio de la reendodoncia puede llevar a una falsa sensación de ahorro si la restauración posterior no aparece detallada.
La extracción puede parecer más barata al principio, pero después hay que valorar cómo reponer el diente. Un implante, un puente o una prótesis también implican intervenciones, mantenimiento y costes adicionales. Si la pieza tiene una buena estructura y un pronóstico razonable, intentar conservarla suele ser una alternativa que merece estudiarse.
La decisión debe basarse en el pronóstico del diente
Una reendodoncia tiene sentido cuando existe una causa corregible y el diente puede restaurarse de forma fiable. No garantiza el éxito en todos los casos, especialmente si hay fracturas, pérdida importante de estructura o infecciones difíciles de controlar.
Antes de aceptar el tratamiento, pediría tres respuestas concretas: cuál es la causa del problema, qué posibilidades reales tiene la pieza y qué restauración necesitará después. Con esa información, la decisión deja de ser una reacción al dolor y se convierte en una elección razonada para proteger la salud y la función de la boca.
