Encontrar un pequeño agujero en la encía con pus puede asustar, sobre todo si aparece junto a un diente dolorido, mal sabor de boca o inflamación. Lo más habitual es que se trate de una fístula que está drenando una infección, aunque también puede relacionarse con un absceso periodontal, una caries profunda o una extracción reciente. Aquí explico qué puede significar, qué hacer hoy, cuándo acudir a urgencias y cómo se trata la causa para evitar que vuelva.
Una abertura con pus necesita valoración dental aunque deje de doler
- Posible infección: suele ser una fístula o un absceso relacionado con un diente o con la encía.
- No lo aprietes ni lo pinches: puedes lesionar el tejido y favorecer la extensión de la infección.
- Pide cita con el dentista cuanto antes: el pus puede desaparecer temporalmente sin que la causa se haya resuelto.
- Acude a urgencias: si hay fiebre, hinchazón facial o del cuello, dificultad para tragar, respirar o abrir la boca.
- Los antibióticos no siempre son necesarios: cuando se indican, deben acompañar al tratamiento dental y ser prescritos por un profesional.

Qué puede significar realmente ese agujero en la encía
Muchas personas llaman “agujero” a un pequeño punto blanco, amarillento o rojizo que aparece sobre la encía. En bastantes casos es una fístula dental, un conducto diminuto por el que el organismo intenta drenar el pus procedente de una infección situada más profundamente.
La abertura puede aliviar la presión y hacer que el dolor disminuya. Eso no significa que el problema haya desaparecido. Como explica el Manual MSD, un absceso es una acumulación de pus causada por una infección, y puede abrirse hacia la encía aunque el origen esté en la raíz del diente.
También existen causas menos típicas, como una herida tras una extracción, una inflamación alrededor de una muela del juicio o un cuerpo extraño atrapado bajo la encía. Por eso no es posible confirmar el diagnóstico solo mirando la lesión en el espejo.
Las causas más frecuentes según la zona y los síntomas
Infección en la raíz del diente
Una caries profunda, una fractura o un golpe pueden dañar la pulpa, que es la parte interna del diente donde se encuentran los nervios y los vasos sanguíneos. Si esa pulpa muere y se infecta, el pus puede avanzar hasta el extremo de la raíz y salir por la encía en forma de fístula.
Es habitual notar dolor al morder, sensibilidad, mal sabor o un pequeño bulto. En ocasiones el diente deja de doler porque la infección ya está drenando, una situación que suele confundir al paciente.
Absceso periodontal
Cuando la infección se origina en una bolsa periodontal profunda, el pus puede aparecer junto al cuello del diente. Suele relacionarse con periodontitis, acumulación de sarro, movilidad dental o comida retenida en un espacio entre la encía y el diente.
En este caso pueden aparecer sangrado, mal aliento persistente, encía roja e inflamación localizada. El tratamiento no consiste solo en limpiar la parte visible, sino en eliminar la infección que queda bajo la encía.
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Muela del juicio, extracción o implante
La inflamación alrededor de una muela del juicio parcialmente erupcionada puede producir dolor, pus y dificultad para abrir la boca. Si el orificio aparece después de una extracción, hay que diferenciar entre una cicatrización normal y una infección del alveolo, algo que requiere exploración profesional.
Tras colocar un implante, la presencia de pus, sangrado recurrente o movilidad no debe vigilarse en casa durante semanas. Conviene contactar pronto con la clínica que realizó el procedimiento.
Qué hacer en casa mientras esperas la cita
Mi recomendación práctica es pedir una valoración dental en un plazo corto, idealmente el mismo día o dentro de las próximas 24 horas si hay dolor, inflamación o secreción. Mientras tanto, mantén una higiene suave con cepillo de filamentos blandos y evita masticar en el lado afectado.
- Enjuaga suavemente con agua templada, sin hacer buches violentos.
- Si lo toleras, puedes usar agua templada con una pequeña cantidad de sal para aliviar la zona, pero no sustituye al tratamiento.
- Para el dolor, utiliza paracetamol o ibuprofeno solo si son seguros para ti y siguiendo el prospecto o la indicación de un profesional.
- Evita fumar, consumir alcohol y aplicar calor directamente sobre la cara.
- No pongas aspirina, alcohol, agua oxigenada ni productos irritantes sobre la encía.
No aprietes, cortes ni pinches la abertura para sacar el pus. Puede romperse el tejido, provocar sangrado y empujar la infección hacia zonas más profundas. Tampoco tomes antibióticos sobrantes de otra enfermedad ni compartidos por otra persona.
La GuíaSalud del Sistema Nacional de Salud recuerda que el tratamiento dental debe realizarse sin demora y que los antibióticos no sustituyen el drenaje ni la eliminación de la causa. En infecciones localizadas, pueden no estar indicados; se reservan sobre todo para casos con fiebre, propagación de la inflamación, síntomas generales o determinadas condiciones médicas.
Cuándo dejar de esperar y acudir a urgencias
Una pequeña fístula sin fiebre suele requerir una cita dental prioritaria, pero no necesariamente una emergencia hospitalaria. Yo acudiría a un servicio de urgencias si la inflamación aumenta rápidamente o si aparecen signos de que la infección está extendiéndose.
- Fiebre, escalofríos o malestar general.
- Hinchazón de la cara, la mandíbula, el suelo de la boca o el cuello.
- Dificultad para respirar, tragar o hablar.
- Problemas importantes para abrir la boca.
- Hinchazón alrededor del ojo o alteraciones de la visión.
- Dolor intenso que no mejora con los analgésicos habituales.
- Defensas bajas, diabetes mal controlada u otra enfermedad que aumente el riesgo de infección.
Si existe dificultad para respirar o tragar, la inflamación alcanza el cuello o el estado general empeora, llama al 112 o acude directamente a urgencias hospitalarias. Una infección odontógena puede extenderse a tejidos cercanos, por lo que no conviene esperar a que “reviente” sola.
Cómo se diagnostica y cuál puede ser el tratamiento
El dentista examinará la encía y el diente, comprobará si existe una bolsa periodontal y valorará la respuesta del diente a diferentes estímulos. Con frecuencia solicita una radiografía dental para localizar el origen del pus y saber si hay pérdida de hueso, caries profunda o una lesión en la raíz.
El tratamiento depende del origen, no solo del aspecto de la abertura:
| Origen probable | Tratamiento habitual |
|---|---|
| Infección de la pulpa o de la raíz | Drenaje y endodoncia para conservar el diente, si su pronóstico es bueno. |
| Diente muy destruido o fracturado | Extracción cuando no es posible restaurarlo de forma predecible. |
| Absceso periodontal | Limpieza profunda, drenaje y tratamiento periodontal de la bolsa afectada. |
| Muela del juicio inflamada | Limpieza de la zona, control de la infección y posible extracción según el caso. |
| Infección tras una extracción o cirugía | Revisión del alveolo o de la herida, limpieza y tratamiento específico. |
El antibiótico puede ser necesario si hay fiebre, inflamación difusa, ganglios afectados, propagación hacia la cara o el cuello, o un sistema inmunitario comprometido. Por sí solo no elimina un diente infectado ni una bolsa periodontal; puede mejorar los síntomas mientras se trata el foco.
Si la abertura desaparece y vuelve a salir en el mismo punto, lo más probable es que la causa siga presente. Para mí, esa recurrencia es una señal clara de que no basta con observar la encía ni repetir medicación sin revisar el diente responsable.
Qué ayuda a evitar que vuelva a aparecer
Una vez resuelta la infección, la prevención depende de mantener controlada la placa bacteriana y tratar los dientes dañados antes de que la caries alcance la pulpa. Cepíllate dos veces al día con pasta fluorada, limpia los espacios interdentales y realiza revisiones periódicas, especialmente si sangran las encías o tienes antecedentes de periodontitis.
También conviene revisar empastes antiguos, dientes endodonciados y muelas del juicio que acumulan comida. La limpieza profesional puede retirar el sarro, pero no repara una raíz infectada. Si aparece pus, dolor al morder o una lesión que se repite, la decisión más segura es pedir una evaluación dental y no esperar a que el síntoma desaparezca por sí solo.
