Una mejilla hinchada, dolor al masticar y mal sabor en la boca pueden indicar que la muela del juicio se ha infectado y que la inflamación ya no es una simple molestia de la erupción. En este artículo explico cómo reconocer un flemón causado por una muela del juicio, cuándo acudir a urgencias, qué puedes hacer mientras te atiende un dentista y cómo suele abordarse desde la cirugía oral.
La hinchazón no debe tratarse solo en casa
- La causa más frecuente es la pericoronaritis, una infección de la encía que cubre parcialmente el tercer molar.
- Fiebre, dificultad para tragar o respirar y una hinchazón que avanza requieren atención urgente.
- Los antibióticos no eliminan por sí solos el foco; a menudo hacen falta limpieza, drenaje o extracción.
- No pinches ni aprietes el bulto y no tomes antibióticos sobrantes de otros tratamientos.
- La extracción puede ser la solución definitiva si la infección se repite o la muela está mal posicionada.
Qué significa realmente un flemón alrededor de la muela del juicio
En el lenguaje cotidiano llamamos flemón a una inflamación con infección y acumulación de pus en la encía o en los tejidos cercanos a un diente. Cuando aparece junto a un tercer molar, muchas veces el origen es la pericoronaritis, que afecta a la encía que rodea una muela parcialmente erupcionada.
La muela inferior suele ser la más problemática. Si solo ha salido una parte, queda un pliegue de encía donde se acumulan comida y bacterias. Esa zona es difícil de cepillar y puede inflamarse hasta producir dolor, pus, mal aliento y una hinchazón visible en la cara.
También puede existir un absceso dental más profundo, una caries en la propia muela o una infección del diente vecino. Por eso no conviene diagnosticarlo únicamente mirando la encía. En mi opinión, la diferencia importante para el paciente no es el nombre exacto, sino saber que la infección necesita localizarse y tratarse en su origen.
Cómo saber si la infección es leve o requiere urgencias
El dolor de una muela del juicio infectada puede extenderse hacia el oído, la garganta o la mandíbula. A veces la inflamación empieza como una molestia localizada y, en pocas horas, dificulta abrir la boca o comer con normalidad.
| Signos habituales | Qué hacer |
|---|---|
| Dolor al masticar, encía roja, mal sabor o ligera inflamación | Pedir cita con un dentista, preferiblemente en las próximas 24 horas. |
| Pus, hinchazón de la mejilla, dolor intenso o dificultad para abrir la boca | Buscar atención odontológica urgente el mismo día. |
| Fiebre, mal estado general o ganglios dolorosos | Requiere valoración rápida porque la infección puede estar extendiéndose. |
| Dificultad para respirar o tragar, voz apagada, lengua elevada o hinchazón del suelo de la boca | Acudir a urgencias hospitalarias o llamar al 112. |
| Hinchazón que sube hacia el ojo o aumenta rápidamente | Atención hospitalaria inmediata. |
La dificultad para respirar o tragar es una señal de alarma, no un síntoma que deba esperar a la cita ordinaria. Una infección odontógena puede avanzar hacia los espacios profundos de la mandíbula y el cuello, aunque esto no sea lo más frecuente.
Que el dolor disminuya tampoco garantiza que el problema haya desaparecido. Si el absceso drena espontáneamente, puede aliviarse la presión mientras las bacterias siguen presentes. El Consejo General de Dentistas de España considera la pericoronaritis una de las complicaciones más habituales de las muelas del juicio y recomienda valorar pronto síntomas como inflamación, dolor irradiado o sabor extraño.
Qué puedes hacer hasta que te vea un dentista
Mientras esperas la consulta, intenta mantener la zona limpia sin frotarla con fuerza. Puedes realizar enjuagues suaves con agua tibia y sal varias veces al día y cepillar cuidadosamente los dientes cercanos con un cepillo de cabezal pequeño. No introduzcas objetos debajo de la encía para sacar restos de comida.
Para el dolor, el paracetamol o el ibuprofeno pueden ser opciones habituales, siempre que sean adecuados para ti y se utilicen según el prospecto o la indicación de un profesional. El ibuprofeno no es apropiado para todas las personas, por ejemplo en algunos casos de úlcera, enfermedad renal, embarazo o determinados tratamientos médicos.
Yo evitaría tres errores muy comunes. No pongas aspirina directamente sobre la encía, no apliques calor intenso sobre la cara y no intentes abrir el bulto con una aguja. Estas prácticas pueden irritar los tejidos, provocar una quemadura o favorecer que la infección se extienda.
Tampoco tomes antibióticos que hayan sobrado de otra enfermedad. El medicamento, la dosis y la duración dependen del diagnóstico, las alergias, el embarazo, otras medicaciones y el estado general. Además, un antibiótico puede reducir temporalmente la inflamación sin resolver la muela responsable.
Cómo se trata el problema en cirugía oral
La consulta suele empezar con una exploración de la boca, la encía y la cara. El dentista puede solicitar una radiografía panorámica para comprobar la posición de la muela, su relación con el nervio dentario inferior y el estado del segundo molar.
Control de la infección
Si hay restos atrapados bajo la encía, el profesional puede limpiar e irrigar la zona. Cuando existe una colección de pus, puede ser necesario drenar el absceso para liberar la presión y reducir la carga bacteriana.
Los antibióticos se reservan sobre todo para infecciones con fiebre, malestar general, inflamación que se extiende, dificultad importante para abrir la boca o riesgo de afectación de tejidos cercanos. No sustituyen la limpieza, el drenaje ni el tratamiento de la muela.
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Extracción de la muela
Si el cordal está parcialmente incluido, sale en una posición desfavorable o provoca episodios repetidos, el cirujano oral puede recomendar una exodoncia quirúrgica. Según el caso, se retira la pieza completa o se divide en fragmentos para extraerla con menos presión sobre el hueso y los dientes vecinos.
La extracción suele realizarse con anestesia local. En intervenciones complejas puede plantearse sedación, pero la decisión depende de la dificultad quirúrgica, la ansiedad del paciente y su historia médica. El procedimiento no debería hacerse de forma improvisada durante una infección muy extendida sin valorar antes si hace falta controlar la inflamación.
No todas las muelas del juicio deben extraerse automáticamente. Una pieza bien colocada, funcional y fácil de mantener limpia puede conservarse. En cambio, las infecciones repetidas, la caries del molar vecino, el daño en la raíz adyacente o la falta de espacio inclinan la balanza hacia la extracción.
Qué esperar después de la extracción y cómo evitar recaídas
Después de retirar la muela es normal tener inflamación y molestias durante los primeros días. La hinchazón suele aumentar hasta alrededor de las 48 o 72 horas y después empieza a bajar, aunque la evolución depende de la dificultad de la cirugía y de la respuesta de cada persona.
Durante el primer día conviene seguir las instrucciones del cirujano, morder la gasa el tiempo indicado y evitar enjuagues vigorosos, tabaco, alcohol y ejercicio intenso. No hay que explorar el hueco con la lengua ni retirar el coágulo, porque protege el hueso y facilita la cicatrización.
El dolor que empeora claramente a partir del segundo o tercer día, el mal olor intenso, la fiebre o una nueva inflamación deben comunicarse a la clínica. Podrían indicar una infección posterior o una alveolitis, que es la pérdida o alteración del coágulo del alvéolo.
Para reducir el riesgo de que vuelva a ocurrir, mantén una higiene cuidadosa en la zona posterior y acude a revisiones si la muela aún permanece. En personas con episodios repetidos, esperar a que el dolor desaparezca antes de decidir suele ser poco útil: la recurrencia suele indicar que persiste el factor que retiene bacterias.
La hinchazón que cambia el plan de tratamiento
Una pequeña inflamación localizada puede esperar unas horas hasta una consulta odontológica, pero un flemón que crece, produce fiebre o afecta a la deglución cambia por completo la prioridad. En ese escenario, la pregunta no es si la muela acabará saliendo, sino hasta dónde se está extendiendo la infección.
Mi recomendación práctica es pedir atención dental urgente ante pus, dolor intenso o hinchazón facial, y acudir directamente a urgencias si cuesta respirar, tragar, hablar o abrir la boca. Mientras tanto, las medidas caseras solo sirven para aliviar; la solución definitiva exige que un profesional controle la infección y decida si la muela puede conservarse o debe extraerse.
